Día del Árbol

Por Jesus • 20 Mar, 2009 • Sección: Cultura

El pasado día 1 se celebró, como todos los años, el día del árbol en Tudela. Es un acto claramente festivo que está enfocado directamente hacia a los niños pequeños. Y aunque uno de mis hijos está en esa edad, he de reconocer que se me pasó por alto y no conocía ni la fecha ni el lugar del acto. Pero coincidí con él. El Muy Ilustre tuvo a bien acordarse del parque que hay en mi barrio, aquél del que ya escribí en una ocasión (no quiero pensar que fuese ese el motivo) y montó en él un parque hinchable, para que los peques se machacasen el cuerpo dando saltos, un trenecito que recorría la zona llevando y trayendo viajeros y una megafonía que indicaba el momento y lugar de la plantación del árbol. Y se llenó de críos.
Se repartieron también pequeñas macetas con flores a aquellos que quisieron apuntarse a la plantación dándoles un número, que correspondía con el del árbol que debían de plantar, a la vez que les hacía participar en la rifa de una bicicleta.
Acompañados de los padres, que les indicaban el lugar y animaban en la tarea, los críos, echaban tierra al hoyo, sujetaban el tronco del árbol y pisaban la tierra para compactarla bajo la supervisión de los jardineros municipales que finalmente acabarían la faena.
Aturdidos por la novedad y emocionados por la responsabilidad, miraban bien donde estaba colocado su árbol con respecto a lo demás. Contaban el número dentro de la hilera de la campa para no olvidarlo.
Supongo y espero que los padres les llevarán más adelante para ver que han brotado las primeras hojas y flores, que en verano les lleven agua desde el río y tal vez un poco de abono, que les sigan inculcando unos principios de amor y respeto al medio ambiente, que de eso se trata.
El involucrar a los niños no ya en la conservación sino en la creación de la naturaleza y sus espacios es una tarea muy positiva.
No creo que nadie, que haya plantado una vez un árbol de pequeño, sea capaz de mayor, de dañar algún otro.
Dicen que para formarse como persona hay que hacer tres cosas: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Ellos ya han empezado, lo demás ya vendrá, y tal vez, si todo va bien, una tarde de verano bajo la sombra de su árbol le lea un libro, su libro, a su hijo.
Hasta que llegue ese día, vosotros tranquilos, que en la medida de lo posible, mi perra y yo os los cuidaremos.

Por Jesús Escribano

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